El alza en los precios del combustible, el creciente teletrabajo y la mejora en la oferta de transporte público han cambiado la relación de muchos chilenos con su vehículo: hoy es habitual que autos permanezcan estacionados la mayor parte de la semana o incluso meses sin uso. Sin embargo, el inactividad prolongada puede provocar daños mecánicos y estéticos que derivan en costos mayores a mediano y largo plazo.
Aunque no circule a diario, un automóvil es una máquina que requiere cuidados periódicos. Componentes como la batería, los aceites, los frenos, los neumáticos y el sistema eléctrico se ven afectados por el paso del tiempo; por eso, especialistas recomiendan adoptar medidas simples y constantes para mantener el vehículo en condiciones óptimas.
Medidas prácticas para proteger un auto de uso ocasional
- Arranque y movimiento periódico: Encender el motor al menos cada una o dos semanas y recorrer algunos metros —o realizar una salida corta— ayuda a mantener la batería cargada, movilizar los fluidos y evitar que frenos, dirección y suspensión se endurezcan.
- Cuidar la batería: Si el auto permanecerá parado por más de un mes, considere desconectar o retirar la batería para evitar descarga y corrosión en los bornes. Otra opción es emplear un mantenedor de batería.
- Revisar la presión de los neumáticos: Los neumáticos pierden presión con el tiempo y pueden deformarse. Revise la presión semanalmente y manténgala según la recomendación del fabricante.
- Activar sistemas eléctricos: Al poner en marcha el vehículo, haga funcionar las luces, el aire acondicionado y los elevalunas para preservar el sistema eléctrico y detectar fallas tempranas.
- Ventilación y protección contra el clima: Dejar una rendija en una ventana para ventilar puede reducir humedad y malos olores. Cuando sea posible, estacione bajo techo o use una funda protectora para resguardar pintura y tapicería del sol y la lluvia.
- Limpieza periódica: Un lavado mensual y aspirado interior previenen daños por polvo, excrementos de aves o resinas, y ayudan a conservar el valor estético del vehículo.
- Evitar objetos peligrosos: No deje dentro del auto envases con líquidos inflamables, aerosoles o artículos que puedan deteriorarse con el calor.
- Kit de emergencia: Mantenga una rueda de repuesto en buen estado, cables para puente, herramientas básicas y extintor vigente.
Mantenciones y trámites: no los deje para después
Programar mantenciones preventivas es clave. Se recomienda una revisión mecánica al menos una vez al año o cada 10.000 km, y verificar el estado de frenos, bujías, líquidos, correa, suspensión y luces. Además, aunque el vehículo se use esporádicamente, debe cumplir con la revisión técnica y mantener al día el permiso de circulación y la patente.
Antes de volver a usar el auto tras un periodo prolongado, haga una inspección básica: compruebe que los frenos respondan, que las luces y señales funcionen, que los espejos y cristales estén en buen estado y que no existan fugas. Conducir con precaución en los primeros kilómetros le permitirá detectar ruidos o comportamientos anómalos.
La importancia de asegurar un vehículo de uso ocasional
Las estadísticas sobre delincuencia vehicular y siniestros demuestran que los imprevistos pueden ocurrir en cualquier momento y lugar. Por ello, contar con un Seguro Automotriz, incluso si el vehículo se utiliza poco, es una medida de protección esencial. Las coberturas de daños propios y responsabilidad civil ofrecen respaldo frente a choques, robos y reclamos a terceros, mitigando el impacto económico de un incidente inesperado.
FSG Seguros, bajo la gestión del corredor Fernando Sánchez Gracia, subraya que la prevención mecánica y la protección administrativa deben complementarse con la asesoría adecuada al contratar una póliza. La empresa, con una larga trayectoria en el mercado asegurador chileno y vinculada a organismos gremiales oficiales del sector, ofrece orientación para elegir coberturas que se ajusten a vehículos de uso esporádico, optimizando costo y beneficio.
Adoptar hábitos simples —arrancar y mover el vehículo periódicamente, cuidar la batería y los neumáticos, y mantener los trámites al día— junto a una póliza adecuada, son las mejores herramientas para conservar el valor del auto y evitar gastos mayores. En contextos donde la relación con el vehículo ha cambiado, la combinación de mantención preventiva y asesoría especializada resulta fundamental.
